Cómo cagar en el monte (sin dejarlo hecho una mierda)

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Vas por un sendero precioso. Montañas al fondo, aire fresco, silencio. Te apartas un momento y ahí está: un papel higiénico enganchado a una mata. Dos pasos después, otro. Y detrás de una piedra, el regalo completo.


Alguien ha cagado. Hasta ahí, todo normal. Lo raro es que haya decidido dejar el cuarto de baño montado para el siguiente.


Porque cagar en el monte nos puede tocar a cualquiera. El bocadillo, el café de antes de salir o una tripa con agenda propia no entienden de cumbres. Pero hacer tus necesidades en la montaña no debería significar dejar tu mierda y el papel como recuerdo.


Vamos a hablar de cómo hacerlo. Sin eufemismos de folleto y sin convertir el bosque en un campo de minas.


Antes de salir: prepara el kit por si te toca


Llevas batería externa, tres barritas y una chaqueta que ocupa media mochila. Puedes hacer sitio para esto:


  • Un poco de papel higiénico, protegido de la lluvia.
  • Una bolsa resistente y con cierre para llevarte el papel usado. Mejor opaca: nadie necesita ver el inventario.
  • Una pequeña pala de senderismo, si el lugar permite enterrar las heces.
  • Un sistema específico para recoger residuos humanos cuando haya que llevárselos.
  • Agua y jabón para lavarte las manos cuando puedas; gel hidroalcohólico como recurso cuando no sea posible.

Comprueba las normas del espacio que vas a visitar y si hay baños disponibles. Si los hay, úsalos. Ese váter sin vistas al valle también tiene sus ventajas. Si vas a pasar la noche fuera, revisa también nuestra guía sobre acampada y vivac en las montañas de España.


Cómo cagar en el monte: elige bien el sitio


No esperes a estar negociando con tus esfínteres para pensar dónde ir. Busca intimidad, pero también un lugar donde no pongas en riesgo el agua, la vegetación ni a quienes vienen detrás.


Como orientación general de mínimo impacto, aléjate al menos unos 60 metros de cursos y fuentes de agua, senderos y zonas de acampada. Esa distancia no sustituye las normas locales ni garantiza que cualquier sitio sea adecuado. Evita cauces secos y lugares donde la lluvia pueda arrastrar los residuos al agua.


Y usa la cabeza: no te metas en una pendiente peligrosa por buscar privacidad. Cagar con vistas está bien; acabar pidiendo un rescate con los pantalones bajados, bastante menos.


¿El truño se entierra o se lleva?


Depende del lugar. Lo de «hago un agujero y listo» no es una receta universal.


Si está permitido y hay suelo adecuado


En lugares donde se permita este método y haya tierra apropiada, cava antes un hoyo de unos 15–20 centímetros de profundidad. Haz tus necesidades dentro y después cúbrelo bien con la tierra extraída. Llévate el papel.


No arranques plantas ni levantes piedras para improvisar una instalación sanitaria. Debajo puede haber serpientes, escorpiones u otros bichos que prefieren que no les levantes el techo. Y tú tampoco quieres conocerlos con los pantalones bajados. Tapar el cagarro con una roca no equivale a enterrarlo correctamente. Solo has puesto una tapa al problema.


Si no se puede cavar, el terreno es sensible o las normas exigen retirarlo


En zonas de alta montaña, suelo muy escaso, terreno rocoso o lugares muy frecuentados, puede ser necesario llevarse también la caca. Utiliza un sistema diseñado para residuos humanos, como una bolsa de este tipo con material absorbente y cierre seguro. Sigue sus instrucciones de uso y eliminación y las indicaciones del gestor del espacio.


También puedes usar las mismas bolsas que llevas para recoger las cacas de tus peluditos: el sistema te resultará familiar. Elige bolsas resistentes, ciérralas bien y mételas en una segunda bolsa con cierre o en un recipiente estanco para transportarlas sin fugas. Si la zona exige un sistema específico para residuos humanos, las bolsas del perro no lo sustituyen. Y aunque pongan «biodegradables», vuelven contigo.


Separa estos residuos de la comida y evita abrirlos por el camino. El bocadillo merece una convivencia más tranquila.


El papel higiénico no se queda. Las toallitas, tampoco


Aquí está el motivo de este artículo: esos papeles blancos que aparecen detrás de cada arbusto como si alguien hubiera decorado el monte para una boda bastante rara.

Papel higiénico abandonado entre hierba y ramas junto a un sendero
Papel higiénico abandonado junto a un sendero. Foto: Markus Schweiss · Wikimedia Commons (fuente) · CC BY-SA 3.0.

Que el papel pueda degradarse no significa que desaparezca en cuanto te subes los pantalones. Dejarlo a la vista afecta al lugar y a quienes lo visitan. Nuestra recomendación es sencilla: el papel usado vuelve contigo, en una bolsa bien cerrada.


Las toallitas también, aunque el paquete diga «biodegradables». Esa palabra no es un permiso para abandonarlas. Lo mismo vale para compresas, tampones y cualquier otro producto de higiene.


No quemes el papel. Resolver una cagada provocando un incendio sería una forma especialmente mala de mejorar la situación.


Y no, esconderlo bajo una piedra tampoco cuenta como recogerlo. El siguiente puede sentarse ahí para comerse una mandarina. No le prepares una sorpresa.


En cualquier región: el terreno y las normas mandan


Da igual en qué sierra, bosque o valle camines: no des por hecho que encontrarás un sitio adecuado para cavar. En terrenos rocosos, suelos escasos o espacios sensibles, llevar una pala no resuelve por sí solo el asunto.


Planifica cómo gestionarás tus residuos, consulta las indicaciones del espacio natural o del refugio y lleva un sistema de recogida si tu recorrido lo requiere. Las recomendaciones generales de este artículo no son una autorización para enterrar heces en cualquier lugar. Antes de salir, revisa en la web del espacio natural las normas sobre residuos; si no está claro que puedas enterrarlos, prepara un sistema para llevártelos.


Una grieta entre rocas no es un desagüe. Y dejar una mierda pinchada en un palo, o aparcada al lado de una piedra con vistas, no tiene nada de rústico. Es el marrón que le dejas a otro.



¿Y para hacer pis?


Orinar en el monte suele ser más sencillo: normalmente no necesitas cavar ni recoger la orina. Si hay un baño disponible, úsalo; si no, busca un lugar discreto y aléjate unos 60 metros de ríos, arroyos, lagos y fuentes, así como de senderos, zonas de acampada y lugares de descanso. No orines directamente en el agua ni junto a sus orillas.


Elige suelo desnudo o una superficie rocosa, evitando plantas delicadas, y respeta las normas del lugar. Si usas papel para secarte, llévatelo en la bolsa: hacer pis tampoco deja recuerdos blancos entre los arbustos.


Después de hacer tus necesidades, todavía queda un paso


Antes de volver al sendero, revisa el sitio. ¿Te llevas el papel? ¿La bolsa está cerrada? ¿Has dejado algo fuera?


Límpiate las manos antes de tocar comida o material compartido. Si te lavas, hazlo lejos de fuentes y cursos de agua; no eches jabón directamente en ellos, aunque sea biodegradable.


Y luego sigue disfrutando de la ruta. Sin ceremonia, sin bandera y sin necesidad de avisar al grupo de cuánto pesaba el asunto.


Preguntas que da corte hacer, pero conviene resolver


¿Puedo dejar la caca porque es natural?


Natural es. Inofensiva en cualquier sitio, no. Las heces humanas pueden contaminar el agua y transmitir microorganismos. La forma de gestionarlas depende del terreno y de las normas del lugar.


¿Puedo enterrar también las toallitas?


No. Llévatelas siempre. Para el papel higiénico, en esta guía también recomendamos retirarlo: así no dependes de que se degrade donde lo has dejado.


¿Y si me entran ganas y no llevo nada?


Busca un baño disponible si puedes llegar a él. Si no, la urgencia no convierte cualquier rincón en un sitio adecuado: evita el agua y los senderos, respeta las normas y utiliza lo que tengas para recoger y contener los residuos de forma segura. Para la próxima, deja el kit preparado dentro de la mochila.


Una explicación en vídeo

En este vídeo, Kike Arnaiz explica cómo hacer tus necesidades en el campo. Ten siempre en cuenta las normas del lugar y las recomendaciones de esta guía sobre retirar el papel y proteger el agua.

Que se note la ruta en tus piernas, no detrás de un arbusto


A todos nos puede entrar un apretón. No hace falta avergonzarse ni fingir que los senderistas funcionamos con energía solar.


Hace falta prepararse, elegir bien el sitio y hacerse cargo de lo que dejamos. El monte no necesita tu caca ni tu papel higiénico. Y quien venga después agradecerá encontrar una piedra, simplemente una piedra.


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Fuentes y recomendaciones


Las pautas generales se apoyan en las recomendaciones de Leave No Trace sobre gestión de residuos, la guía del National Park Service sobre necesidades en la naturaleza y sus recomendaciones de mínimo impacto en Point Reyes. Son orientaciones generales: consulta siempre las normas y las indicaciones del espacio concreto.